Lunes #95 - Su buena intención no es suficiente.

“Eso me explotó la cabeza”.

¿Han escuchado esa expresión? O mejor aún, ¿la han dicho? La expresión, para los que no la conocen, se usa para describir la sensación cuando uno descubre algo que transforma por completo la manera en que uno piensa respecto a algo o alguien. 

Por ejemplo, mi jefa me recomendó un podcast (Nota: uno sabe que tiene jefes cool cuando ellos le recomiendan podcasts a uno) que hablaba sobre la importancia de las métricas en programas sociales. El episodio relataba un estudio de criminología que investigó la influencia de un programa de mentoría en los índices de criminalidad, violencia de un grupo de jóvenes. Al final de varios años, se dieron cuenta que todos los muchachos que habían participado de las mentorías estaban peor que los que no habían recibido ningún tipo de apoyo. ¡La gente que se supone que tenía que mejorar su vida por el apoyo que recibió, en realidad terminó peor de lo que había comenzado! 

Ustedes se podrán preguntar, ¿y esto qué tiene que ver conmigo o con mi proyecto? La respuesta es: TODO. ¿Ya les explotó la cabeza?

Nadie empieza un proyecto con malas intenciones ni pensando que va a fracasar. Todos estamos involucrados en nuestros trabajos porque estamos convencidos que son necesarios, que van a traer soluciones a problemas reales, que van a mejorar la vida de las personas que usen nuestro producto o servicio. Sin embargo, la realidad es que las buenas intenciones no son suficientes; perdón por matar la ilusión.

Todo esto me ha hecho entender que hay que trabajar más inteligente y no más fuerte. Muchas veces creemos que darle todo nuestro tiempo, dinero, esfuerzo al negocio es una señal de que estamos en el camino correcto. La realidad es que los resultados son los que nos deben guiar.

La buena intención nos lleva a empezar, a ordenar un conjunto de ideas, pero es necesario ir más allá. Necesitamos tener métricas, indicadores, seguimiento que nos permita decidir si la manera en que estamos haciendo las cosas está teniendo el impacto deseado o si es necesario hacer ajustes. De nada vale esforzarnos al 1000% si no estamos teniendo el impacto que nos propusimos desde un inicio. 

En el ejemplo anterior - el de los muchachos criminales - si nos esforzamos más causamos un impacto negativo en más personas. ¡Me sigue explotando la cabeza!

¿Cuál es el verdadero impacto o efecto que usted quiere tener? Sea específico. Puede ser índices de satisfacción de clientes, aumento en ventas, disminución en tiempos de entrega o procesos, mejoría en clima organizacional, aumento en calidad del producto, la lista es infinita. La única forma en que vamos a poder dar en el clavo de nuestro éxito, es si sabemos cuál martillo usar.

¡Que tengan un épico lunes! - Mo

Mo Morales

Responsabilidad Social

Grupo Purdy Motor

Mónica Morales