Lunes #109: Usted sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace.

Anoche tembló y tembló duro. Y tembló largo que es la parte más fea. Cuando tiembla duro y corto no da tiempo de asustarse tanto. El de anoche fue largo y dio mucho tiempo de asustarse mucho. Yo nunca le he tenido mucho miedo a los temblores, y habiendo estudiado Ingeniería Civil, le tengo muchísima confianza al código sísmico de Costa Rica pero el de anoche fue otro nivel.

Desde que uno es un chiquito de escuela (y en kínder) le enseñan acerca de los temblores. Le enseñan que uno tiene que buscar marcos de puertas, meterse debajo de una mesa o salir a la calle (creo que esta última es la preferida). Además, si uno vivió temblores fuertísimos (terremotos) como el de Limón en el ’91 o Cinchona ’09 o Nicoya ’12, sabe lo que significa salir a la calle y ver a todos los vecinos afuera, preocupados, acuerpándose.

Pero anoche me paralicé. No salimos. Paz y yo sentimos el meneón y le dimos chance. Cuando vimos que era más fuerte y largo de lo normal nos sentamos en la cama. Pero hasta ahí. Cada acción duraba como 3 o 4 segundos, esperando que el temblor pasara. Porque siempre pasan. Pero seguía: nos pusimos las chanclas. 3 o 4 segundos. Seguía: un paso. 3 o 4 segundos. Seguía: otro paso.

Llegamos a la puerta, la abrimos, pero nunca salimos. Ojo, estamos en un 3er piso. Ese apartamento se mueve feo cuando tiembla. Igual nunca salimos. Nos paralizamos.

No nos paralizamos del miedo. Yo creo que nos paralizamos psicológicamente. Creo que como no oímos que nadie estaba saliendo, entonces nosotros no salimos. Creo que como ya uno tiene como un patrón de lo que es un temblor, dice “ah no, ya va a parar, no vamos a bajar 3 pisos por las escaleras en boxers y llegar abajo y que no haya nadie y ya había parado”. Creo que uno piensa que está en bóxers y piyamas y trata de no “pegar color”. Creo que uno deja que cosas sociales muy tontas como estas lo detengan de hacer lo que uno sabe que tiene que hacer.

Uno sabe lo que tiene que hacer.

Tiene que salir del apartamento que está en el tercer piso y pararse en el parqueo donde nada le puede caer encima. Obvio. Pero no lo hace. No lo hace por tonteras e inseguridad. Pero tampoco lo hace porque se confía, porque el pasado nos dicta que le probabilidad es que no pase nada. ¿Qué raro verdad?

No pasa solo con temblores, pasa con muchas cosas en la vida. Cuando uno sabe que tiene que ser la persona honesta del grupo pero no quiere quedar mal con los demás y termina siendo cómplice de algún acto deshonesto por no decir nada. Cuando uno sabe que tiene que decirle al profe algo pero no quiere quedar como un sapo. Cuando uno sabe que le tiene que decir a su amiga que está haciendo algo mal pero le da miedo arriesgar la amistad. Cuando uno sabe que tiene que declarar los impuestos pero igual, nunca lo han agarrado, entonces probablemente no lo agarren esta vez.

Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer. Sabemos como ser buenos ciudadanos. Sabemos como ser buenos profesionales, buenos amigos, buenos humanos. Sabemos como protegernos. Pero de repente dejamos que la opinión de otros, o la pereza, nos detenga de hacerlo.

Ahora pienso que ojalá hubiera salido anoche. Ojalá hubiera hecho algo aunque nadie más lo estuviera haciendo por el bien de mi familia y mi paz mental. Ojalá hubiera sido más racional. 

Ojalá todos hagamos siempre lo que sabemos que tenemos que hacer.

¡Comencemos hoy!

Que tengan un épico lunes - Juan 👊💥

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Juan J. Muñoz

Fundador | POOM.

Juan Muñoz