Lunes #111: ¿Qué tan bueno es si ignoro lo malo?

¿Han notado que siempre nos venden cosas hablando de los beneficios, lo bueno, el valor? 

Obvio, nadie va a poder vender nada si habla del lado negativo. Pero por más obvio que sea ahorita que lo estoy escribiendo en nuestro día a día sólo vemos, digerimos y analizamos lo que nos mercadean, o sea lo bueno, y siempre ignoramos la realidad, o lo malo que viene con lo bueno.

Este fin de semana han habido descuentos ridículos y eso es épico porque podemos comprar cosas que hubiéramos comprado y nos sale más barato. Nos enfocamos en eso y obviamos lo otro. Lo otro es lo que no nos dicen - y no analizamos - que es que tenemos que gastar horas haciendo filas o en presas o buscando en línea que pudimos haber usado en tiempo con nuestra familia o trabajando o yendo al gimnasio. Además, terminamos bastante muchísimo más plata porque compramos más chunches.

Cuándo nos venden la idea de ser emprendedores nos hablan de la libertad de ser nuestro propio jefe, de la satisfacción de hacer “lo que amamos” y de lo cool que es ser un emprendedor exitoso. Lo que no nos dicen y que no tomamos en cuenta - aunque parezca obvio - es que ser emprendedor no es realmente la libertad que queríamos, que los impuestos son terribles y que tenemos más jefes que antes y que tenemos que hacer cosas que no amamos para poder hacer lo que amamos.

Viendo el lado contrario, cuando nos venden la idea de la estabilidad y crecimiento que trae un trabajo tradicional como asalariado nos pintan un futuro estable, casas, carros, ahorros, etc. pero nadie expone el lado opuesto. El lado que no se toma en cuenta es que esa “estabilidad” depende de cadenas multinacionales o accionistas a los que no les importamos y pueden despedirnos pasado mañana. No tomamos en cuenta que si compramos una casa basándonos en esa estabilidad puede llegar a significar una “esclavitud” por el resto de nuestras vidas y que ser, a veces, ser asalariado es la mejor manera de no crecer.

La comida light la venden como una manera de ser más saludable, pero no nos dicen lo químicos que trae. La pastilla mágica para adelgazar no habla de las consecuencias de salud. El carro nuevo que está en oferta no hace referencia a lo caro que son los repuestos y ese paquete para ir a ver a la Sele a Rusia no incluye los intereses de la tarjeta de crédito.

Siempre nos van a hablar de lo bueno. Y aunque nos hablen de lo malo siempre vamos a ver lo bueno, porque así funcionamos. Tenemos una predisposición a ignorar lo malo, porque nos puede costar lo bueno. ¿Pero que tan bueno es algo que no toma en cuenta lo malo?

La decisión, al puro final, verdaderamente no importa. Gaste, emprenda, trabaje. O no. Lo que importa es que entienda las repercusiones positivas o negativas y que tome la decisión que mejor vaya con su contexto y que lo ayude a alcanzar sus metas de vida.

El mundo no es blanco ni negro, es super gris. Aprendamos a analizar los dos lados, no nos traguemos sólo el lado que nos cuentan, consigamos nosotros el resto de la información. Así vamos a tomar mejores decisiones, pero sobre todo estar tranquilos con la decisión que tomamos. “No coma cuento, coma papas” dijo un amigo.

¡Que tengan un lunes épico! - Juan

Juan Muñoz