Lunes #124: No sabotee el esfuerzo de los demás

Cuando hablo de sabotear no me refiero a cortarle los frenos al carro de alguien o chantajearlo; me refiero a un sabotaje emocional o psicológico que es tan común - y a veces tan sutil - que ni sabemos que estamos saboteando a alguien o que alguien nos está saboteando. Es el típico “mae, ni se acerca a entrenar hoy, la clase está durísima” o “¿vas a abrir un restaurante? puta suerte, yo no me imagino lo difícil que debe ser, mejor cuidas tus ahorros”. 

Creo que es bastante humano hacerlo. Cuando algo nos da miedo lo compartimos, creemos que estamos cuidando a los demás o más profundamente estamos proyectando nuestros miedos en otra gente para no sentirnos mal. Cuando algo nos hace sufrir queremos compartir ese sufrimiento, queremos que la gente sepa que sufrimos y que sobrevivimos y, sobretodo, que no cualquiera podría hacerlo.

Yo me he topado sabotaje en 3 áreas diferentes de mi vida en las últimas semanas. Quiero compartir cada una y dar un par de ideas de como podemos cambiar cada situación a una situación positiva.

Meterle miedo a nuevos papás:

Mi esposa tiene 7 meses de embarazo y ha sido un carrusel de emociones. Es la etapa más feliz de mi vida, pero da mucha ansiedad. Ahora hay que cuidar a un nuevo ser humano y eso da miedo. Uno como nuevo papá/mamá tiene miles de preguntas y a nadie nunca le enseñan como ser papá. Lo interesante es que apenas un papá veterano se entera que uno va a ser papá el primer - y único - consejo que le dan es: “duerma de una vez porque no va a volver a dormir”. 

What??? ¿Cómo es eso un consejo? El sueño no se acumula. Y, además, obviamente ya sabemos que no vamos a dormir tanto. Ese “consejo” no aporta nada y además mete miedo.

¿Qué tal explicarle a una nueva mamá que va a tener contracciones de Braxton Hicks y que no se asuste? ¿Qué tal decirle a un nuevo papá que lleve a su hijo al oftalmólogo a los 2 años para poder agarrar cualquier problema temprano? Esos consejos si tienen valor y cambian la conversación a una interacción positiva, de apoyo y no una que genere miedo y más ansiedad de la que ya se tiene.

Ahora cada vez que alguien me da el “consejo” de dormir les explico y les pido uno de verdad. ¡Y me han dado unos épicos!

Ahuevar a la gente que está entrenando/haciendo dieta:

Yo este lo veo muy a menudo por estar metido en un gimnasio todo el día. En MIST lo vemos cada vez que ponemos un workout que tiene corrida o que es largo: llega mucho menos gente. Nos hemos dado cuenta que las atletas que llegan a la primera clase del día les mandan mensajes a las que van más tarde diciendo cosas como “y mae está dem duro, mejor no vaya”. 

¿Qué tal decirle que está bien duro, pero entonces darle tips de como hacerlo de la mejor manera? No meter miedo, sino dar valor.

También lo veo afuera del gimnasio cuando le decimos a alguien que no se preocupe por el fondo del sábado y que salga de fiesta. O cuando juzgamos a alguien por no comer pizza por que está cuidando lo que come. Si nosotros preferimos salir o comer helados, no saboteemos las metas de los demás que están esforzándose por cuidar su salud.

Obviamente comer pizza es delicioso. Todo el mundo prefiere comer galletas. Requiere de un esfuerzo sobrehumano comer bien, no le hagamos la vida más difícil a la gente que está tratando. Apoyémoslos, felicitémoslos y entendámoslos.

Meterle miedo a nuevos emprendedores:

Esta es clásica. Gracias a mi trabajo con emprendedores he escuchado miles de historias de gente que les mete miedo. Lo interesante es que muy, muy rara vez se escuchan historias de gente que les da valor, tips, cosas en qué pensar. 

No estoy diciendo que hay que apoyar ciegamente cualquier idea que tenga un emprendedor, pero tampoco está bien que un papá, amigo, jefe o colega sabotee la ilusión de un nuevo emprendedor sin darle valor real.

Cuando estamos comenzando a pensar en emprender tenemos mucho miedo y cualquier cosita nos puede volcar. Si creemos que alguien que nos importa está actuando impulsivamente o está tomando mucho riesgo que no debería podemos hablar con él y explicárselo deuda manera positiva. Es muy diferente tener conversaciones para reflexionar que solo meter miedo. Podemos darle tips para invertir mejor su tiempo, podemos referirlo a mentores en el área que quiere emprender, podemos hacerle ver obstáculos que no está viendo pero al final del día la decisión es de él y nosotros no somos quienes para sabotearlo.


Todos hemos estado de un lado y del otro de estas situaciones. Hemos sido “saboteados” y hemos “saboteado” y es normal. Estoy seguro, además, de que el 98% de las veces no se hace con mala intención, pero si nos damos cuenta que estamos haciendo esto o recibiéndolo podemos cambiarla interacción y hacerla positiva.

Entre más nos apoyemos más creceremos. La vida es suficientemente difícil sin hacérsela más difícil a la gente más cercana. No los saboteemos.

¡Qué tengan un lunes épico! - Juan

Juan Muñoz